La investidura del presidente de Estados Unidos es tradicionalmente una ceremonia cargada de simbolismo. La Constitución da algunas pinceladas de un acto regido también por los usos y costumbres y que, en esta ocasión, estará marcado por la ausencia del presidente saliente, Donald Trump, el refuerzo de la seguridad y las medidas sanitarias derivadas de la pandemia de COVID-19.

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