Desde que hiciera su “debut” en el Royal Rumble del pasado enero, interfiriendo en los planes de The Miz y John Morrison, el cantante Bad Bunny no ha dejado de dar noticias en cuanto al entretenimiento deportivo se refiere. La semana pasada, sin ir más lejos, el intérprete en español más escuchado del último año, lució el cinturón que le acredita como Campeón 24/7 de WWE en el célebre “Saturday Night Live” y, dos noches, después se encaró en el programa semanal de la empresa más importante del mundo de la lucha libre con Ángel Garza (México, 1992), luchador de tercera generación y ex-campeón de peso crucero.

Garza, que tiró de ironía antes de que “El Conejo Malo” le hiciera perder su combate contra Damian Priest, abrió el espacio entre la segunda y la tercera cuerda, como invitando al artista a subirse con él al lienzo infinito. Asentado ya entre el elenco principal de WWE y con todo el camino a WrestleMania, el evento más importante del año y en el que volverá a haber público, el mexicano repasa en entrevista con LA RAZÓN la importancia que tiene la incorporación de Bad Bunny a la empresa, la ausencia de público en los “shows” y esa ansiada vuelta a la normalidad que pasa por empezar a luchar, de nuevo, cuatro de cada siete días frente a los 20 minutos semanales que ha forzado la pandemia.

La semana pasada, Garza y Bad Bunny se encararon en el ring de RAW y hay rumores acerca de un posible enfrentamiento entre ambos de cara a WrestleMania / FOTO: WWE
La semana pasada, Garza y Bad Bunny se encararon en el ring de RAW y hay rumores acerca de un posible enfrentamiento entre ambos de cara a WrestleMania / FOTO: WWE (WWE/)

– ¿Se sigue echando de menos al público después de un año?

R. Definitivamente sí. El público es una parte muy importante de nuestros eventos y de nuestra programación, porque son los que le ponen sabor a nuestros combates. Créeme que se extraña y mucho, también encima del ring. Cuando de repente te das la vuelta y no hay nadie allí físicamente, no es lo mismo. No es lo mismo ver pantallas que a los aficionados ahí, emocionados o enfadados, con su pancarta. Créeme que la vibra es muy diferente, pero ya nos hemos acostumbrado… Y eso también es raro. Cuando volvamos a hacer la transición y vuelva el público a los estadios, seremos nosotros los extrañados. Vamos a estar nerviosos y con adrenalina de más, yo creo, porque tendremos que volver a acostumbrarnos al público en las arenas.

– ¿Cómo ves la llegada de Bad Bunny? ¿Cómo valoras estos aportes externos a la lucha libre?

R. Lo veo increíble. No hay una descripción diferente y el que diga que no, no sé qué tiene en la cabeza. Traer figuras externas es arrastrar un público diferente al mundo de la lucha libre, del wrestling y del entretenimiento deportivo. Es girar millones –porque ya no son miles, son millones- de ojos hacia WWE. Para los que se acerquen, claro, Bad Bunny es la figura principal pero nuestro trabajo es atrapar, cautivar y dejarlos con nosotros. Cuando podamos hacer eso, todos habremos ganado. No sabemos todavía qué va a pasar con Bad Bunny, si se va a quedar, se va a ir, se va a hacer luchador… No lo sé. Si nosotros logramos cautivar y dejar como público fijo, para nosotros, a su público, habremos hecho bien nuestro trabajo. Él lo está haciendo excelente, porque está trayendo a todos sus fans y encima lo está disfrutando, lo está gozando. Él es un máster y el número uno en lo que hace, nosotros somos los número uno en lo que hacemos y el todo es una pareja perfecta.

Nunca he sido enemigo de estar recibiendo boxeadores, peleadores de MMA, jugadores de fútbol americano, artistas… Por algo esta disciplina se conoce como deporte de entretenimiento, porque se logra unir ambos mundos. En el momento en el que tú logras esa química entre los personajes, es la fórmula perfecta para el éxito.

– ¿Te gustaría enfrentarte a Bad Bunny?

R. Claro, por algo está ahí. Hay rumores de que ha estado entrenando, y que está aprendiendo lo que nosotros hacemos y mi invitación, después de tres semanas distrayéndome, es porque no es lo mismo estar gritando desde debajo del ring que estar dentro. Le abrí las cuerdas y le di la bienvenida, porque yo estaría encantado de darle la “bienvenida”. En cuanto él pise el cuadrilátero, las cosas van a cambiar mucho.

– Después de un año sin apenas girar y reduciendo mucho la carga de trabajo y el espacio para probar cosas nuevas, ¿cómo afrontas el nuevo año, con el tiempo de televisión cada vez más disputado?

R. La competencia está al millón. Ya no tenemos ese termómetro constante que es el público. Normalmente, para que un personaje se consolide en televisión, depende mucho de las reacciones cuando sale a escena. Ahora, lamentablemente, eso no existe y hay que hacer un doble esfuerzo para llenarle el ojo a todos los que están detrás de la escena, para que ellos sigan confiando en ti y te sigan programando en planos estelares, en planos iniciales o como lo quieras llamar. Es muy difícil, también por el ritmo, porque ahora estamos trabajando una sola vez por semana, cuando antes eran cuatro o cinco. Siempre he dicho que la lucha libre es constancia y repetición, pero ahora estamos en un momento en el que solo estamos recibiendo golpes los lunes, solo hacemos nuestros movimientos los lunes y, quieras o no, pierdes ritmo. La solución pasa por estar más enfocado y ser más cuidadoso, porque ahora solo tenemos los lunes para ganarnos una oportunidad. Es un proceso muy difícil pero no imposible. Una vez encuentras esa fórmula para llenar el ojo de los jefes, los superiores y, sobre todo, del público, todo fluye por sí solo.

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